DHCP, NAT y enrutamiento son tres mecanismos que hacen que una red funcione de forma automática: uno asigna direcciones, otro permite compartir la salida a internet y el tercero lleva los paquetes hasta su destino.
DHCP (Dynamic Host Configuration Protocol)
Asigna automáticamente la configuración de red (IP, máscara, gateway, DNS) a los dispositivos que se conectan. Evita configurar cada equipo a mano.
El proceso se conoce como DORA:
| Paso | Significado |
|---|---|
| Discover | El cliente busca un servidor DHCP |
| Offer | El servidor ofrece una IP disponible |
| Request | El cliente solicita esa IP |
| Ack | El servidor confirma la asignación |
NAT (Network Address Translation)
Traduce las IP privadas internas a una (o pocas) IP pública al salir a internet, y viceversa al volver. Permite que muchos dispositivos compartan una sola dirección pública.
- PAT / NAT overload → la variante más común; distingue las conexiones por puerto.
- Aporta cierto ocultamiento de la red interna (no es seguridad real, pero dificulta el reconocimiento directo).
Enrutamiento (routing)
Es el proceso de elegir el camino que siguen los paquetes entre redes distintas. Los routers usan tablas de enrutamiento para decidir el siguiente salto (hop) hacia el destino.
- Rutas estáticas → configuradas manualmente.
- Rutas dinámicas → aprendidas mediante protocolos (OSPF, BGP, RIP).
- Gateway por defecto → la ruta de salida cuando no hay una más específica.
Implicancias de seguridad:
- Rogue DHCP → un servidor DHCP falso entrega un gateway o DNS malicioso (base para ataques man-in-the-middle).
- Manipulación de rutas → desviar o interceptar tráfico.
- NAT → oculta la topología interna, complicando (pero no impidiendo) el reconocimiento.
Estos mecanismos explican cómo fluye el tráfico, conocimiento esencial para captura de paquetes, firewalls y para entender ataques de intercepción de red.